Mi nombre es Carlos Rondón. Soy docente de profesión y videógrafo de oficio. Y aunque estudiar no fue un error, se dio la curiosa combinación de que la pasión por las cámaras y los videos ganó más espacio que las aulas.

La primera chispa: una cámara Kodak

Desde niño me atraía la fotografía.
A los 12 años mi mamá me regaló mi primera cámara: una pequeña Kodak de rollo de 12 fotos. En esa época, tener una cámara de video era casi un lujo. Pasarían 8 años hasta que, con 20, mientras servía como misionero de mi iglesia en la Villa del Rosario, Edo. Zulia, conocí a alguien con una videocámara de hombro, enorme, que grababa en cinta VHS.

Me dejaron grabar un saludo para mi familia… y quedé fascinado.
Sus dueños me contaron que se ganaban la vida haciendo videos de bodas y quinceañeras. Yo pensé: “¿De verdad esto se puede convertir en un negocio?”.

Profesión y aula

Al terminar mi periodo de 2 años de misionero, la vida continuaba y mientras tanto, mi “camino seguro” era otro.
Estudiaba para ser Licenciado en Educación mención Inglés en la Universidad de Oriente, en Cumaná, Venezuela. Me encantaba lo que aprendía y la vida universitaria. Me gradué en 1999 y al poco tiempo conseguí el trabajo soñado como traductor en una empresa petrolera.

Gracias a ese trabajo pude comprarme mi primera cámara de video, una S‑VHS con adaptador para un cassete “pequeñito”. Con esta cámara de video SVHS grabé bodas de familiares, graduaciones y hasta ayudé a mi hermana en un comercial para su universidad. Las ediciones las hacía como podía, con dos VHS y paciencia.

Esto que te cuento hoy está basado en un video que hice hace tiempo, en el que reflexiono sobre cómo una cámara de juguete terminó abriéndome puertas que la universidad jamás pensó regalarme.

Nada viene de cero.

Cada detalle —la cámara de rollo de mi infancia, el saludo filmado durante mi misión de la iglesia, el trabajo como traductor— fueron partes de un camino que no tenía nombre todavía. La lección para mi es muy clara: valoriza tus comienzos, aunque hoy parezcan ridículos, sin duda van a ser los cimientos de lo que vendrá. Aprende de cada etapa, ríndete de las versiones anteriores de ti y no tengas miedo de crecer por fuera de la “ruta esperada”.
En los próximos días saldrá la segunda parte, donde te contaré cómo pasé de “tener una cámara” a vivir de los videos… y, si quieres ver todo esto con mis propias palabras, revisa el video antiguo donde empecé a contar esta historia.


Este video está publicado en youtube: youtu.be/jY4CUxmin1o? si=q2o0SChOeCwICRsL