Cuando todo se derrumba

Entrando los años 2000, la situación en Venezuela se volvió cada vez más difícil.
El trabajo soñado terminó con una frase que muchos reconocerán: “Está usted despedido, caballero”. Tampoco pude continuar con mis estudios en Periodismo. Tuve que aceptar una verdad incómoda: el plan A ya no existía.

Ahí fue cuando miré hacia mis videos caseros y decidí darme cuenta de que, si estos ejercicios me gustaban tanto, quizás debía aprenderlos en serio.

En lugar de quedarme pasivo, empecé a estudiar edición: primeros pasos sencillos, luego programas más potentes.
No teníamos los tutoriales que hoy abundan en YouTube, así que aprendía de páginas escritas, ensayo y error. Mis ediciones mejoraban… y, poco a poco, el mundo empezó a ver algo en mí.

Las primeras oportunidades reales

Los fotógrafos que filman pero no editan empezaron a confiar sus bodas a mí.
Incluso hice ediciones de videos culturales para la gobernación. Era casi ilógico que me pagaran por algo que apenas estaba descubriendo, pero eso fue exactamente lo que necesitaba: un premio claro para seguir intentando.

Este tramo, alrededor del año 2005, fue donde pasé de “pruebo si me gusta” a “siento que esto es posible”.
Y todo lo conté de forma más cruda en ese video que hice hace tiempo.

De la cámara prestada a las bodas propias

Al poco tiempo logré grabar por primera vez una primera comunión.
Ni siquiera tenía cámara propia: usaba una miniDV de un cliente. Poco después, un fotógrafo colombiano y su compañera me invitaron a sumarme como videógrafo en bodas.

Ahí empezaron las historias memorables: usar una lámpara de jardín como luz, un cable que atravesaba la fiesta, y un primo ayudandome a iluminar en medio de tantas personas bailando.
Pero los videos gustaban. Y eso, más que la técnica, alimentó mi decisión de seguir en este camino.

→ Conclusión contundente:

La crisis puede destruir, pero también puede construirte.
Aprender de la ruptura, adaptarte y aceptar que tu plan A no estaba para ti fue la piedra sobre la que empecé a montar algo verdadero. Tu mayor aprendizaje no viene del triunfo perfecto, sino del momento en que tu mundo se rompió y, aun así, decidiste seguir filmando. Si quieres ver cómo esa transición se narraba en formato video, revisa el texto original que grabé hace tiempo. En los próximos días la tercera parte te traerá los consejos prácticos para si tú también quieres dejar tu profesión por una pasión.


Este video está publicado en youtube: youtu.be/jY4CUxmin1o? si=q2o0SChOeCwICRsL